VERDAD

Ningún mortal merece conocer la verdad,

ni lo cierto de la vida, ni lo incierto de la muerte

lo trascendente de su azarosa existencia,

al menos no la verdad como premio.

Me gustaría enseñaros miles de pensamientos,

las correcciones, los análisis y los reproches,

de esos que poseo como anhelos

resplandecer y al segundo visitar los abismos.

Las muñecas ensangrentadas de un amigo,

me pidieron que fuera a ayudarle

no supe más que quemar su sangre,

una cicatriz es su regalo de vida.

Mi padrino y el cuento del descenso,

lustroso y afeitado, ojos azules de domingo,

huidas gotean alcohol para acabar muerto,

en las mismas escaleras de madera que hizo.

La verdad como castigo, como afrenta,

prefiero a los duendes, a las hadas,

los sueños donde no duele respirar,

la mentira como bálsamo de felicidad.

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