Profundo

Cuando los barcos se amarraban a la orilla

me encontraba esperando

nadie sabe lo que yo siento

nunca han escuchado mi voz.

Así que ahora respiro profundo

odiando tener que morir,

tal vez te acuerdes de mi

y el signo de los tiempos brille.

La noche tormenta se acaba

los barcos zarpan madrugadores

rezan para volver, a gritos, a su dios

rezos inocuos, vagos y fatuos.

Otra vez mojado y olvidado,

no quise ver tu límites

con sentir los míos fue suficiente,

tú mi tempestad que me llevo al fondo.

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